No conozco una fórmula para moderar a quienes ingresan libremente a comentar los artículos. Existen lectores-spam (así suena más elegante que traducido al español).
Al principio sugerí a los lectores - a través de un nick- que no le sigan la corriente a quienes ensucian los espacios de comentarios con insultos y mensajes agresivos. No funcionó porque todos escriben en caliente y lo primero que hacen es contestarle al que tiró una bomba hirviendo. Luego organizamos un asado invitando a los lectores más activos. Eso estuvo muy bueno porque finalmente nos vimos la cara. Admitimos que esos tirapiedras ocultos en "nicks" no son tan antisociales como parece desde la Redacción. A partir de allí la cosa empezó a mejorar.
Finalmente, y como una decisión forzada contra un espacio de libertad, decidimos usar las tijeras para cortar las palabras ofensivas. Por ejemplo, tres veces al día entro al buscador de comentarios e ingreso los peores insultos en nuestro idioma. Así van apareciendo las frases en que figuran esas malas palabras, para borrar.
Sí, hemos mejorado. Por ahora somos
por ahora el único diario de Mendoza que permite ingreso de comentarios libres y la audiencia ya nos identifica por eso, del modo que ya no podemos echarnos atrás. Pero sólo hemos mejorado algo. Y es un tema muy difícil y del que muy poco he visto que se trata en el ámbito de debate de los medios digitales. Por eso es que escribo este post, para ver si entre todos se nos ocurre alguna idea que solucione ésto.
El otro día se me pasó por la cabeza hacer en el mismo diario digital una "zona de comentarios absolutamente libres". Directamente una hoja en blanco virtual donde cada uno vuelque toda su catarsis rabiosa y que quede establecido que el diario no se hace absolutamente responsable de nada de todo lo que se escriba allí.
Ok, ahora se me ocurre: ¿qué pasa si en esa zona de comentarios libres y sin censuras es aprovechado por algún malandrín para acusar personalmente, mediante calumnias, a un compañero de trabajo, pariente o lo que sea? ¿Se imaginan a una amante despechada con su jefe de oficina descargando todas las infidelidades que ese ejecutivo le hizo a su esposa cada día? Esa sección, interesante por cierto, se echaría a perder por el daño moral que ocasionaría, como siempre, un 0,5 por ciento de lectores-spam.
Si ustedes conocen alguna manera de mejorar la calidad de comentarios de notas en un periódico digital, bienvenido sea.

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